Una de las grandes enseñanzas que debemos inculcar a nuestros hijos, es la de evitar el trato con aquellas personas extrañas que puedan representar un riesgo, y también las situaciones que puedan ser consideradas como peligrosas.

Debemos tener claro que no todas las personas desconocidas pueden suponer un riesgo para nuestros hijos, por lo que se hace imprescindible ayudarles a diferenciar cuales de ellas pueden suponer un peligro y cuales no. De manera natural, nuestros pequeños tienden a desconfiar de las personas que tienen una mala presencia o forma de vestir. Pero la realidad es que, a menudo, las personas que tienen una buena apariencia pueden ser perversas y malvadas.

Debemos enseñar a nuestros hijos, que ante cualquier persona extraña que ofrezca caramelos u otros regalos, que le invite a dar un paseo o subirse a su coche, incluso cualquiera que les pida guardar un secreto, o ayuda para buscar algo que ha perdido, como podría ser un perrito, el pequeño salga corriendo y gritando los más fuerte que pueda solicitando ayuda. Esto conseguirá desmotivar a las personas extrañas que tengan malas intenciones.

Otra buena manera de evitar situaciones peligrosas, es recomendar a nuestros hijos que siempre permanezcan cerca de sus amigos, ya que es más difícil que desconocidos con malas intenciones se acerquen a un grupo de niños, suelen buscar pequeños que estén solos y por tanto sean mas vulnerables.

No debemos dejar a nuestros hijos solos y sin vigilancia alguna, y dado que no siempre podrá cumplirse, merece la pena que enseñemos a nuestros hijos, a identificar los posibles riesgos y que dado el caso sepan cómo actuar, ya que puede ayudar a evitar situaciones de riesgo que acabaran en lamentaciones