Hay compras para el bebé que parecen sencillas hasta que llega el momento de hacerlas.

Un chupete, por ejemplo.

Entras en una tienda, miras una estantería y descubres que hay tetinas anatómicas, fisiológicas, redondas, de silicona, de látex, tallas 0, 1, recién nacido, 0-2 meses, 0-6 meses… Y tú solo querías un chupete para calmar a tu bebé. Nada más.

Normal que surjan dudas.

En La Casa del Peque lo vemos a menudo. Familias que se preguntan cuál es el mejor chupete para un bebé recién nacido, como si existiera un modelo perfecto, secreto, casi mágico, capaz de gustar a todos los pequeños.

Ojalá fuese tan fácil.

La realidad es más bonita y también un poquito más desesperante: cada bebé tiene sus preferencias. Lo que funciona de maravilla con uno puede acabar saliendo disparado de la boca de otro con una precisión digna de un delantero de Primera División.

Aun así, sí existen características que te ayudarán a elegir mejor. El tamaño, el peso, la forma de la tetina, el material, la ventilación del escudo… Todo cuenta.

Vamos a verlo con calma. Sin convertir la compra del primer chupete en una oposición.

¿Qué chupete es mejor para un recién nacido? La respuesta rápida

Si buscas una respuesta directa, aquí va: el mejor chupete para un recién nacido es uno ligero, de la talla adecuada para sus primeros meses, fabricado con materiales seguros y con una tetina que el bebé acepte cómodamente.

Parece demasiado simple. Y, en cierto modo, lo es.

Para un bebé tan pequeño conviene priorizar:

  • Una talla específica para recién nacidos o primeros meses.
  • Un escudo ligero que no presione demasiado la carita.
  • Orificios de ventilación alrededor de la boca.
  • Una tetina de material seguro y fácil de limpiar.
  • Una pieza en buen estado, sin grietas ni zonas deterioradas.
  • Un diseño que pueda limpiarse y revisarse con facilidad.

Después llega la parte menos científica del asunto: que al bebé le guste.

Porque puedes leer veinte comparativas, analizar la forma de cada tetina con espíritu de ingeniero aeronáutico y, al final, tu peque decidirá. Ellos son así.

Por eso, desde nuestra experiencia acompañando a familias, solemos recomendar no comprar una colección enorme del mismo modelo desde el primer día. Prueba primero una o dos opciones adecuadas a su edad y observa cómo responde.

Qué características debe tener un buen chupete para un recién nacido

En los primeros meses, una diferencia que a un adulto le parecería mínima puede resultar importante para el bebé. Su boca es pequeña, su piel delicada y su forma de succionar todavía está desarrollándose.

No se trata de buscar el chupete más caro ni el que tenga el envase más bonito.

Aunque admitámoslo, esos colores suaves y esas cajitas monísimas nos conocen demasiado bien.

Lo importante está en los detalles.

Tamaño y peso adecuados para los primeros meses

Un recién nacido necesita un chupete proporcionado al tamaño de su boca y de su cara. No conviene utilizar directamente modelos pensados para bebés mayores, aunque la diferencia visual entre tallas pueda parecer pequeña.

Un chupete demasiado grande puede resultar incómodo, pesado o difícil de mantener en la boca. Por el contrario, uno diseñado específicamente para recién nacidos suele tener una tetina y un escudo adaptados a esta etapa.

El peso también importa.

Cuando el chupete es muy pesado, el bebé puede tener más dificultades para sostenerlo mediante la succión. Esto no significa que un modelo ligero vaya a quedarse puesto durante horas, no nos vengamos arriba, los chupetes tienen una curiosa tendencia a aterrizar debajo del sofá. Pero sí puede favorecer una experiencia más cómoda.

Comprueba siempre la edad o talla indicada por el fabricante y revisa que se corresponda con la etapa real de tu peque.

Escudo seguro, ligero y con orificios de ventilación

El escudo es la parte exterior que queda alrededor de la boca. Su función no es decorativa, aunque los fabricantes se lo curren bastante, sino ayudar a evitar que el chupete pueda introducirse por completo en la boca.

Para los primeros meses, busca un escudo de tamaño adecuado, con bordes suaves y orificios de ventilación suficientes.

Estos pequeños agujeros permiten que circule el aire y pueden ayudar a reducir la acumulación constante de humedad entre el chupete y la piel. Esto es especialmente interesante en bebés con la zona de alrededor de la boca sensible o con tendencia a irritarse.

También merece la pena fijarse en la forma.

Algunos escudos son curvados, otros tienen recortes alrededor de la nariz y otros son prácticamente planos. No existe un diseño perfecto para todos. La clave está en observar que no roce de forma continua, no deje marcas intensas y permita respirar cómodamente por la nariz.

Y un detalle importante: el chupete debe permanecer entero y en buen estado. Nada de piezas sueltas, arreglos caseros o pequeñas aventuras de bricolaje.

Una tetina adaptada a la boca del bebé

La tetina es, probablemente, la parte que más dudas genera. Su forma, longitud y flexibilidad influyen en cómo la acepta el bebé.

En los recién nacidos conviene elegir una tetina diseñada específicamente para bocas pequeñas. No debería resultar excesivamente larga ni ocupar más espacio del necesario.

Después entra en juego la preferencia individual.

Algunos bebés aceptan mejor una tetina plana y simétrica. Otros parecen sentirse más cómodos con una forma redondeada. Y otros… ninguno. Por ahora.

Eso también es normal.

No es necesario insistir una y otra vez si el bebé lo rechaza claramente. Puedes dejar pasar unos días y probar en otro momento o valorar una forma diferente. A veces el problema no es el chupete, sino el instante: hambre, cansancio, necesidad de contacto, gases.

El bebé no viene con manual, cosa que francamente nos parece un pequeño fallo de diseño.

¿Tetina anatómica, fisiológica o redonda? Diferencias y cuál elegir

Esta es una de las grandes preguntas.

Y también uno de esos temas en los que una familia te dirá que cierto tipo de tetina fue maravilloso y otra te contará exactamente lo contrario.

La forma más práctica de elegir es entender las diferencias y después observar la respuesta real de tu bebé.

Chupete con tetina anatómica

La tetina anatómica suele presentar una forma ligeramente aplanada y diferenciada, diseñada para colocarse en una orientación concreta dentro de la boca.

Su principal particularidad es precisamente esa: tiene una posición definida.

Por eso, al ofrecer este tipo de chupete conviene colocarlo según las instrucciones del fabricante. Al girarse, la tetina ya no queda orientada de la manera prevista.

Muchos bebés la aceptan bien porque su forma resulta familiar y ocupa el espacio oral de una manera determinada. Aun así, no todos muestran la misma preferencia.

¿Nuestra recomendación? No obsesionarte con etiquetas.

Si eliges una tetina anatómica adecuada para recién nacido, comprueba que tu peque succiona con comodidad, que no parece hacer un esfuerzo excesivo para sujetarla y que la mantiene sin señales claras de molestia.

Eso te contará mucho más que cualquier campaña publicitaria.

Chupete con tetina fisiológica o simétrica

La tetina fisiológica, también llamada simétrica en muchos modelos, suele tener una forma más plana y equivalente por ambos lados.

Una de sus ventajas prácticas es que puede colocarse en la boca sin preocuparse demasiado por la orientación. Para las tres de la mañana, con un ojo abierto y el otro negociando su dimisión, es un detalle bastante apreciable.

Algunos diseños buscan dejar más espacio para la lengua y adaptarse a la dinámica natural de la boca.

¿Significa esto que es automáticamente mejor? No.

Puede ser una opción muy interesante para un recién nacido, especialmente cuando se busca una tetina sencilla y de perfil relativamente plano. Sin embargo, hay bebés que aceptan enseguida una forma simétrica y otros que parecen decir: gracias, pero no.

Curiosamente, muchas veces la teoría acaba perdiendo contra el gusto personal del peque.

Chupete con tetina redonda o de cereza

La tetina redonda tiene una forma cilíndrica o bulbosa, similar a una pequeña cereza. No necesita una posición concreta, ya que mantiene una forma parecida desde diferentes ángulos.

Hay bebés que muestran una clara preferencia por ella.

Puede resultar especialmente interesante cuando el pequeño rechaza otras formas más planas, aunque siempre debe elegirse un modelo apropiado para su edad y tamaño de boca.

Aquí conviene evitar las guerras de bandos. Anatómica contra fisiológica, redonda contra plana…

La crianza ya tiene suficientes debates.

Un chupete seguro, bien elegido y aceptado cómodamente puede ser adecuado independientemente de que la tetina pertenezca a una categoría u otra. Lo importante es el conjunto: edad, talla, calidad del producto, estado de conservación y respuesta del bebé.

¿Es mejor un chupete de silicona o de látex para un recién nacido?

Otro clásico.

Silicona o látex.

Ambos materiales tienen características diferentes y ninguno consigue gustar a todos los bebés. En ocasiones, el propio pequeño muestra una preferencia muy clara por la textura, el olor o la flexibilidad de uno de ellos.

Veamos sus diferencias sin montar un juicio final.

Ventajas e inconvenientes de la silicona

La silicona es uno de los materiales más habituales en los chupetes actuales. Suele ser transparente, sin olor apreciable y fácil de revisar visualmente.

Entre sus ventajas destaca que mantiene bastante bien su forma y permite detectar con facilidad cambios, grietas o alteraciones en la tetina. Además, suele ser sencilla de limpiar.

En el otro lado de la balanza, algunos bebés pueden encontrarla menos blanda que ciertas tetinas de látex. A medida que aparecen los primeros dientes, también es especialmente importante revisar cualquier señal de mordisco o deterioro.

Para un recién nacido, la silicona suele ser una opción muy práctica, pero debes respetar siempre las recomendaciones de limpieza, sustitución y mantenimiento del fabricante.

Y, como con cualquier chupete, revísalo con frecuencia. Un vistazo de pocos segundos puede ahorrar dudas.

Ventajas e inconvenientes del látex o caucho natural

El látex o caucho natural suele tener una textura más suave, flexible y elástica. Algunos bebés lo aceptan con facilidad precisamente por esa sensación más blanda.

También tiene unas características particulares que conviene conocer.

Con el uso puede cambiar de aspecto, textura o tamaño y puede deteriorarse antes que otros materiales. Además, presenta un olor y un sabor propios que algunos bebés parecen adorar y otros rechazan sin contemplaciones.

Hay familias que lo prueba todo hasta encontrar el material preferido del bebé. No pasa nada.

Si eliges látex, presta especial atención a su estado. Cuando notes que está pegajoso, deformado, hinchado, agrietado o diferente de cuando era nuevo, ha llegado el momento de sustituirlo.

En bebés con antecedentes o sospecha de alergia al látex, consulta con el profesional sanitario antes de utilizar productos fabricados con este material.

Cómo elegir la talla correcta del chupete según la edad

La talla del chupete no debería elegirse a ojo.

Cada marca puede utilizar rangos ligeramente distintos, por eso encontrarás indicaciones como recién nacido, 0-2 meses, 0-6 meses o talla 1.

Revisa siempre el intervalo de edad especificado por el fabricante.

Como orientación general:

  • Para los primeros días o semanas, puede haber modelos específicos para recién nacidos.
  • Otros chupetes están diseñados para utilizarse desde el nacimiento hasta varios meses.
  • Cuando el bebé crece, el fabricante puede recomendar pasar a una talla superior.

La edad es una referencia importante, aunque también conviene observar el tamaño y la comodidad real del bebé.

No adelantes el cambio de talla simplemente porque el modelo siguiente te parezca más bonito. Tampoco mantengas un chupete pequeño durante más tiempo del recomendado.

Ese equilibrio, como tantas cosas durante el primer año, cambia antes de que te hayas acostumbrado al anterior.

¿Cuándo puede empezar a usar chupete un bebé recién nacido?

No hay una respuesta idéntica para todas las familias porque entran en juego el tipo de alimentación, la situación del bebé y la evolución de las tomas.

Algunos recién nacidos utilizan chupete desde muy pronto. En otros casos, especialmente cuando existen dificultades con la lactancia, puede ser conveniente hablar antes con la matrona, el pediatra o un profesional especializado.

Lo importante es recordar algo: el chupete no debe utilizarse para retrasar o sustituir una toma cuando el bebé tiene hambre.

Un recién nacido puede llorar porque necesita succionar, sí, pero también porque quiere comer, sentir contacto, cambiar de postura o estar simplemente contigo.

Poco a poco se va aprendiendo. Aunque al principio todos los llantos suenen exactamente igual, seamos sinceros.

El uso del chupete durante la lactancia materna

Cuando un bebé toma el pecho, suele recomendarse prestar atención a que la lactancia esté bien encaminada, especialmente si existen dificultades con el agarre, dolor, escasa ganancia de peso o dudas sobre la transferencia de leche.

Esto no significa que exista un día mágico del calendario en el que el chupete pase de estar prohibido a recibir una alfombra roja.

Cada situación es distinta.

Si el bebé mama eficazmente, gana peso de forma adecuada y la lactancia está funcionando bien, la familia puede valorar su uso. Si existen problemas, resulta prudente pedir orientación antes de introducir elementos que puedan complicar la valoración de las señales de hambre.

Nunca utilices el chupete para espaciar artificialmente las tomas de un recién nacido.

Y si tienes dudas, pregunta. En estos primeros días pedir ayuda no es exagerar, es exactamente lo que toca.

Qué tener en cuenta con bebés alimentados con biberón

En bebés que toman biberón, el chupete también puede satisfacer la necesidad de succión no nutritiva, es decir, la necesidad de succionar sin estar alimentándose.

Aun así, hay que observar las señales del pequeño.

Si busca el chupete poco después de comer y está tranquilo, puede querer simplemente succionar. Si gira la cabeza buscando, abre la boca, se lleva las manos hacia ella o muestra otras señales de hambre, es posible que necesite una toma.

El chupete no sirve para convertir un bebé hambriento en un bebé satisfecho. Ojalá.

También conviene mantener una higiene cuidadosa, especialmente durante los primeros meses, y elegir una tetina apropiada para su edad.

En definitiva, alimentación con pecho o biberón aparte, el hambre siempre se atiende antes que la necesidad de entretener la succión.

Qué chupete elegir según las necesidades de tu bebé

Dos recién nacidos pueden tener la misma edad, pesar prácticamente lo mismo y preferir chupetes completamente diferentes.

Por eso nos gusta insistir tanto en la observación.

No se trata solo de qué modelo parece mejor sobre el papel. Se trata de qué necesita ese bebé concreto.

Para bebés que rechazan el chupete

Lo primero: no todos los bebés quieren chupete.

Y no pasa absolutamente nada.

Si tu peque lo escupe, hace una mueca de profundo desacuerdo o empieza a llorar cuando intentas ofrecérselo, no conviene forzar.

Puedes probar en un momento de calma, cuando no tenga hambre, sosteniendo suavemente el chupete sin empujarlo. También es posible probar otra forma o material.

A veces una tetina más pequeña funciona mejor. En otros casos, el bebé prefiere silicona frente a látex, o al revés.

Y a veces… simplemente no quiere.

No untes la tetina con azúcar, miel ni otras sustancias para conseguir que la acepte. Tampoco hace falta convertir el proceso en una misión familiar con abuelos dando instrucciones desde el sofá.

Prueba con suavidad. Si no funciona, déjalo.

Para recién nacidos con piel sensible

La zona alrededor de la boca puede irritarse por diferentes motivos, especialmente cuando se mantiene húmeda durante mucho tiempo.

Para bebés con piel sensible, suelen resultar interesantes los chupetes con:

  • Escudos ligeros.
  • Amplios orificios de ventilación.
  • Formas que reduzcan el contacto innecesario con la piel.
  • Bordes suaves.
  • Materiales fáciles de limpiar.

También es importante evitar que quede saliva acumulada constantemente bajo el escudo.

Limpia la zona con suavidad y observa si aparecen rojeces persistentes, heridas o lesiones. Si la irritación no mejora, aumenta o te preocupa, consulta con el profesional sanitario.

Cambiar de chupete puede ayudar cuando la forma del escudo produce demasiado roce, pero no todas las irritaciones se deben al chupete. A veces la piel tiene sus propios planes.

Para dormir y calmarse

Muchos bebés encuentran relajante la succión. El chupete puede formar parte de ese pequeño ritual de calma antes de dormir: brazos, luz suave, pañal limpio, una canción repetida cientos de veces y ese chupete que misteriosamente siempre desaparece justo cuando más falta hace.

Para dormir, conviene elegir un modelo ligero, adecuado para la edad y sin elementos peligrosos añadidos.

En la cuna no deben utilizarse cintas, cordones ni accesorios que puedan representar un riesgo alrededor del cuello. Tampoco es necesario volver a colocar el chupete continuamente una vez que el bebé se ha dormido y lo ha soltado.

Al acostarlo, sigue siempre las recomendaciones generales de sueño seguro para bebés y colócalo en una superficie adecuada, despejada y en la posición indicada por los profesionales sanitarios.

El chupete puede acompañar el descanso. No sustituye el entorno seguro.

Para bebés prematuros o con necesidades especiales

Los bebés prematuros o con determinadas necesidades médicas merecen una atención especialmente individualizada.

Su capacidad de succión, coordinación y tolerancia puede ser diferente a la de un recién nacido a término. En estos casos, la elección del chupete no debería basarse únicamente en la edad que aparece en la caja.

Puede ser necesario valorar:

  • El tamaño de la boca.
  • La capacidad de succión.
  • La coordinación entre succión, respiración y deglución.
  • La situación clínica.
  • Las recomendaciones del equipo sanitario.

Algunos bebés prematuros utilizan la succión no nutritiva en contextos controlados, pero cada caso debe seguir las indicaciones de los profesionales que conocen al pequeño.

Aquí no merece la pena improvisar.

Un consejo personalizado vale mucho más que cualquier ranking de internet.

Cómo saber si un chupete le resulta cómodo y adecuado

Tu bebé no puede decirte: “Mamá, papá, considero que esta tetina presenta una ergonomía cuestionable”.

Pero comunica muchísimo.

Un chupete probablemente le resulta cómodo cuando:

  • Lo acepta sin mostrar rechazo constante.
  • Puede succionarlo sin esfuerzo exagerado.
  • No parece provocar arcadas repetidamente.
  • El escudo no presiona de forma intensa la nariz.
  • No deja marcas profundas o irritaciones persistentes.
  • El bebé puede respirar cómodamente.
  • No parece quedarle enorme ni excesivamente pesado.

También es normal que se le caiga. Mucho.

Especialmente al principio.

Lo que no conviene es sujetarlo mediante mecanismos improvisados, empujarlo en la boca o insistir cuando el bebé muestra claramente que no lo quiere.

Observa durante varios días. Los bebés cambian rápido y, curiosamente, un chupete rechazado el lunes puede convertirse en el favorito el viernes.

Misterios de la casa.

Errores frecuentes al comprar el primer chupete

Comprar el primer chupete parece sencillo, pero algunos errores se repiten bastante.

Uno de ellos es comprar demasiadas unidades idénticas antes de saber si el bebé acepta ese modelo. Un paquete pequeño para probar suele ser más sensato que empezar una colección digna de museo.

También conviene evitar:

  • Elegir una talla no adecuada para su edad.
  • Pensar que el modelo más caro será necesariamente el favorito.
  • Cambiar de forma cada pocas horas por impaciencia.
  • Utilizar un chupete dañado.
  • Ignorar las instrucciones del fabricante.
  • Sujetarlo con cintas o cordones no apropiados.
  • Introducirlo en sustancias dulces para que el bebé lo acepte.
  • Utilizarlo automáticamente ante cualquier llanto.

Otro error frecuente es comparar demasiado.

“Pues el hijo de mi prima lo cogió desde el hospital”.

Estupendo por el hijo de tu prima.

Tu bebé es otro bebé.

Elegir bien significa informarse, observar y adaptarse, no ganar una competición imaginaria de bebés que usan chupete correctamente.

Cómo limpiar, esterilizar y cuidar el chupete del recién nacido

Durante los primeros meses, mantener una buena higiene es especialmente importante.

Antes del primer uso, limpia y esteriliza el chupete siguiendo las instrucciones del fabricante. Después, mantenlo limpio y evita métodos caseros que puedan dañar el material.

Nunca recomendamos “limpiarlo” simplemente metiéndolo en la boca del adulto y devolviéndoselo al bebé. Es un gesto muy extendido, casi automático, pero puede transferir microorganismos.

También conviene utilizar un recipiente limpio cuando lo transportas fuera de casa.

Porque meterlo suelto en el bolso, junto a las llaves, los recibos, tres galletas medio rotas y ese objeto misterioso que lleva allí desde 2019… mejor no.

Cada cuánto conviene esterilizarlo

La frecuencia exacta puede depender de la edad del bebé, de las recomendaciones sanitarias y de las instrucciones del propio fabricante.

Durante las primeras semanas suele extremarse especialmente la higiene. A medida que el bebé crece, las rutinas pueden cambiar.

En cualquier caso:

  • Esteriliza el chupete antes del primer uso.
  • Límpialo cuando caiga en superficies sucias.
  • No lo compartas entre niños.
  • Lava tus manos antes de manipularlo cuando sea posible.
  • Respeta los métodos y tiempos indicados por el fabricante.

No todos los materiales toleran exactamente los mismos procedimientos.

Y un pequeño detalle que da mucha tranquilidad: antes de ofrecérselo al bebé después de limpiarlo, comprueba que no haya quedado agua excesivamente caliente en ninguna zona.

Parece evidente. Hasta que llevas cuatro horas de sueño acumuladas en tres días.

Cuándo hay que cambiar el chupete por uno nuevo

No deberías esperar a que un chupete esté prácticamente desintegrándose para sustituirlo.

Revísalo con frecuencia.

Tira suavemente de la tetina y observa si aparecen:

  • Grietas.
  • Cortes.
  • Cambios de textura.
  • Deformaciones.
  • Zonas pegajosas.
  • Pérdida evidente de resistencia.
  • Cambios importantes en el tamaño o el material.

También es recomendable respetar el periodo de sustitución indicado por el fabricante.

Un chupete puede parecer “todavía aprovechable”, pero los materiales sufren desgaste con el uso, la limpieza y la esterilización.

Y aquí no merece la pena apurar.

En cuanto tengas dudas sobre su estado, cámbialo.

Cuántos chupetes necesita realmente un bebé

Respuesta realista: más de uno.

Respuesta todavía más realista: probablemente nunca encontrarás todos al mismo tiempo.

Para empezar, suelen resultar prácticos dos o tres chupetes de un modelo que el bebé ya haya aceptado. Así puedes tener uno en uso, otro limpio de repuesto y quizá uno preparado para salir de casa.

No hace falta comprar diez antes de conocer sus preferencias.

Primero prueba.

Cuando sepas qué tamaño, forma y material acepta mejor, puedes añadir alguna unidad de repuesto.

Muchas familias acaban teniendo uno cerca de la cuna, otro en el bolso del bebé y otro en algún lugar desconocido de la casa. Ese último reaparecerá meses después detrás de un mueble. Es una ley doméstica no escrita.

Lo importante es conservarlos limpios, bien guardados y revisar cada unidad antes de utilizarla.

Entonces, ¿cuál es el mejor chupete para tu recién nacido?

Después de hablar de tamaños, tetinas, materiales y formas, quizá esperabas que termináramos señalando un único ganador.

Pero no sería honesto.

El mejor chupete para tu recién nacido es el que combina seguridad, una talla correcta, materiales de calidad y comodidad real para tu bebé.

Puede ser anatómico.

O simétrico.

O redondo.

De silicona o de látex.

La respuesta definitiva muchas veces aparece cuando se lo ofreces al pequeño.

Desde La Casa del Peque, nuestra recomendación es empezar con calma. Elige un modelo apropiado para recién nacido, comprueba su calidad y observa. Si no lo acepta, no significa que hayas elegido mal ni que exista un problema.

Puedes probar otra forma más adelante.

Y si tampoco quiere…

Pues tienes un bebé que no quiere chupete. Ya está.

En nuestra tienda nos gusta acompañarte precisamente en esas decisiones que parecen pequeñas y acaban generando veinte preguntas. Porque elegir productos para un recién nacido no debería consistir en comprar por comprar, sino en encontrar lo que realmente encaja con tu peque y con vuestra familia.

Sin presiones. Sin recetas mágicas.

Con información, cariño y un poquito de paciencia.

Bueno, a veces bastante paciencia.

Preguntas frecuentes sobre chupetes para recién nacidos

¿Puede un recién nacido dormir con chupete?

Un recién nacido puede utilizar un chupete para conciliar el sueño cuando su situación y su alimentación permiten introducirlo con normalidad. Lo importante es mantener un entorno de descanso seguro y utilizar un chupete adecuado para su edad.

No debe sujetarse al cuello, a la ropa o a la cuna mediante cordones o elementos peligrosos durante el sueño.

Si el bebé se duerme y el chupete se cae, no hace falta volver a introducirlo continuamente.

Además, el chupete nunca sustituye las medidas básicas de sueño seguro. El bebé debe descansar en una superficie apropiada y siguiendo las recomendaciones sanitarias para su edad.

Y sí, es posible que tú te despiertes porque creas que necesita el chupete cuando él sigue profundamente dormido. Cosas de padres.

¿Qué forma de tetina recomiendan más los dentistas?

No existe una única forma de tetina que pueda proclamarse como la mejor para absolutamente todos los bebés.

En el mercado encontrarás tetinas anatómicas, fisiológicas, simétricas y redondas, con diseños distintos y características propias.

Desde un punto de vista práctico, además de la forma, importa mucho utilizar la talla apropiada, comprobar que el chupete está en buen estado y controlar el uso a medida que el niño crece.

La influencia sobre la boca y los dientes no depende únicamente de si la tetina tiene una forma concreta. La duración del hábito y la frecuencia de uso también resultan importantes.

Ante problemas específicos de desarrollo oral, consulta con el odontopediatra o el profesional sanitario que valore al niño.

¿Qué hacer si el bebé no quiere el chupete?

Nada dramático.

Un bebé no está obligado a utilizar chupete.

Puedes probar a ofrecérselo en un momento tranquilo, cuando no tenga hambre ni esté llorando intensamente. Sosténlo suavemente y deja que sea el bebé quien empiece a succionar.

Si lo rechaza, prueba otro día.

También puedes valorar un material o una forma diferente, ya que algunos pequeños muestran preferencias bastante marcadas.

Lo que no conviene es insistir, empujar el chupete continuamente o utilizar alimentos dulces para aumentar su aceptación.

Hay bebés que tardan en interesarse y bebés que nunca quieren uno.

Ambas situaciones pueden ser completamente normales.

A veces la mejor respuesta es esa que más cuesta aceptar cuando acabas de comprar cuatro modelos preciosos: no le apetece.

¿Se puede cambiar de tipo de tetina más adelante?

Sí, se puede cambiar.

Las necesidades y preferencias del bebé pueden evolucionar con el crecimiento. Un peque que acepta una determinada forma durante sus primeras semanas puede sentirse cómodo con otro diseño más adelante.

Aun así, no es necesario cambiar constantemente si el chupete actual funciona bien, tiene la talla correcta y se encuentra en buen estado.

Cuando pases a otra talla o modelo, observa cómo responde el bebé.

Algunos aceptan el cambio sin pestañear. Otros miran el nuevo chupete como si hubieras cometido una traición personal.

Paciencia.

Siempre debes comprobar que el nuevo modelo sea adecuado para su edad y utilizarlo según las instrucciones del fabricante.

¿Cuánto tiempo puede usar el mismo chupete un bebé?

Un mismo chupete no debería utilizarse indefinidamente.

La duración depende del material, la intensidad de uso, la limpieza y las recomendaciones del fabricante. Por eso es importante revisar el producto con frecuencia y sustituirlo ante cualquier signo de desgaste.

No esperes al plazo máximo recomendado si observas antes:

  • Grietas o cortes.
  • Cambios de color preocupantes.
  • Deformaciones.
  • Superficies pegajosas.
  • Pérdida de resistencia.
  • Daños causados por mordiscos.

Un chupete deteriorado debe retirarse inmediatamente.

Además, cuando el bebé crece puede necesitar una talla distinta, aunque el anterior todavía parezca nuevo.

En este caso, cambiarlo no es desperdiciar. Es adaptar el producto a una etapa nueva.

Y con los bebés, ya lo sabemos, las etapas llegan deprisa. Demasiado deprisa a veces.