Las personas pasamos por varias fases de desarrollo a lo largo de nuestra vida en un sentido biológico, cambios que se producen a nivel motriz, intelectual, emocional, psicológico y social. En los procesos de maduración interviene la evolución de la maduración del cerebro, especialmente la corteza prefrontal. Los datos sobre el progreso secuencial de las conexiones neuronales para las diferentes funciones de las últimas investigaciones demuestran la importancia del desarrollo en los 18 primeros meses de vida.

Los datos muestran que el pico máximo de los caminos de los sentidos de la visión y audición está en los primeros tres meses así como el pico del lenguaje se encuentra entre los 7 y 9 meses. La curva de las funciones cognitivas superiores culmina entre los 12 y los 18 primeros meses. Otro interesante dato es que el cerebro de un niño durante los 18 primeros meses de vida pesa el 80% del peso total del cerebro de un adulto.

Creatividad y estímulos

Para que un bebé pueda estimular su creatividad desde ese proceso inicial de la vida es necesario sorprenderle día tras día con juegos emstimulantes y juguetes ricos en formas, texturas y colores. Ese es el motivo por el que es necesario acompañar esta rutina con mensajes positivos, expresiones alegres e incidir en la manifestación del reconocimiento por sus logros.

Debemos sorprender y asombrar a los beés con nuevas experiencias. El objetivo principal es que se conviertan en personas capaces de hacer cosas nuevas y aprendan por sí mismos de cada experiencia o actividad, no que continúen repitiendo lo que han hecho otras generaciones. Es crucial trabajar en despertar la chispa de la inspiración para ser originales, imaginativos, creativos y saber expresarse con sensibilidad. Para conseguir captar la atención en edades tempranas es necesario respetar el ritmo del bebé ayudándole a desarrollar su inteligencia. La prisa no es una buena compañera en estos casos, pero sí lo es la búsqueda de estímulos y pensamiento creativo.

Las habilidades en los 18 primeros meses

Al dirigir la mirada, mover sus brazos y piernas, coger los objetos, tocar el cuerpo de los padres, descubriendo que la piel de mamá es suave y huele diferente. Tocar, mirar, saborear y experimentar son las principales labores en esta etapa en la que el uso de todos los sentidos para la construcción lógica, sensitiva y lingüística es fundamental. Un periodo de investigación plena.

Para ello el juego no se debería transformar en una actividad pedagógica, simplemente habría que tener en cuenta cuales son aquellos que benefician al bebé en cada etapa. En este proceso es fundamental el uso de esta herramienta como estimulante en todos los sentidos. Aunque, eso sí, espontaneidad tendrá que estar siempre presente.

Los juegos en los 18 meses

Los adultos deben compaginar las obligaciones tanto personales como laborales y disponer de un tiempo, aunque habitualmente limitado, para estar con los niños. Utilizando tan solo 20 minutos al día en un ambiente cálido, amoroso y con actitud positiva donde no suena el teléfono, no hay nada más que pensar que en disfrutar con alegría y buen humor, encontramos la tranquilidad y se alejan las preocupaciones diarias jugando y disfrutando con ellos. Solo será necesario conocer los juegos que benefician al máximo su desarrollo global según su edad para ofrecerles el estímulo adecuado en el momento oportuno.