En La Casa del Peque llevamos años acompañando a familias que se preguntan, casi susurrando, cómo estará ahora mismo mi bebé. Es una curiosidad tan humana… y al mismo tiempo tan útil para prepararnos para el parto, para la relación con nuestro peque, para escucharnos mejor. Te hablamos de tú, porque sentimos que así debe ser: cercano, cálido, sin complicaciones.

Quizá estés leyendo esto mientras apoyas la mano sobre la barriga. O mientras esperas el siguiente control médico. O incluso mientras intentas descifrar si esa presión extraña es un pie o la cabeza. A todos nos ha pasado. Y sí, hay formas de orientarse.

Vamos por partes.

 

Cómo saber la posición del bebé en el vientre

Guía para saber el que posición viene el bebé en el vientre

 

¿Qué significa la posición fetal y por qué es importante?

La posición fetal es, básicamente, la postura en la que tu bebé descansa dentro del útero. Puede parecer un detalle menor, pero tiene impacto en cómo se desarrolla el embarazo, en las sensaciones del día a día y, como era de esperar, en el parto. No se trata de obsesionarse. Se trata de conocer el cuerpo y al peque para vivir esa etapa con más calma y consciencia.

La mayoría de los bebés acaban encajándose hacia el final del embarazo con la cabeza hacia abajo, lo que suele facilitar el nacimiento. Sin embargo, existen muchas variantes y, curiosamente, no todas son problemáticas. En ocasiones, lo que parece “raro” es simplemente una etapa más del baile uterino. Y vaya baile.

Señales y sensaciones que indican cómo está colocado el bebé

Movimientos en el abdomen y presión

Puede sonar obvio, pero la forma en que sientes los movimientos te da pistas. Presiones fuertes en un lado del abdomen, pequeños golpecitos arriba, una especie de “bulto” duro que aparece y desaparece. A veces es la espalda, otras la cabeza. Nadie te da un mapa, por eso aprendemos escuchando.

En La Casa del Peque solemos contar la anécdota de una clienta que decía que su bebé hacía “ola de mar” cuando se movía. Una curva, otra curva, y luego silencio. Lo curioso es que esa ola casi siempre reflejaba cómo el peque rotaba para encajarse. No todo son patadas, a veces son giros, empujes, estiramientos. El cuerpo habla, aunque a veces malhabla.

¿Dónde se sienten patadas, manos o cabeza?

Si notas los movimientos más fuertes justo debajo de las costillas, es habitual que sean los pies, lo que indica que la cabeza está abajo. En cambio, cuando notas “presiones” más redondas y firmes al nivel del pubis, puede ser la cabeza. Aunque ojo, los bebés confunden. Y a veces parece una mano y luego resulta que no, que era un pie.

Además, cuando el peque está de espaldas hacia tu ombligo, quizá percibas una superficie más lisa y firme en la barriga. Si está mirando hacia tu espalda, la barriga se nota distinta: más irregular. No hay ciencia exacta, pero sí intuición. Y tú, como madre, padre o acompañante, la tienes.

Cambios en la barriga según las semanas

Durante el segundo trimestre, la barriga es más blandita y la posición cambia mucho, casi del día a la noche. Conforme avanza el embarazo, especialmente después de la semana 32, el bebé empieza a buscar su postura final. Verás cambios en la forma: a veces más alta, otras más baja, otras más puntiaguda.

Algunas familias cuentan que en la recta final sienten la barriga “como en forma de gota”, señal de que el bebé ha descendido un poquito. Aunque cada tripa es un mundo. Y hay mundos más redondos que otros.

Métodos para identificar la postura del bebé

Exploración abdominal

Los profesionales usan el tacto. Pequeñas presiones sobre la barriga para identificar dónde está la espalda, la cabeza o las extremidades. No hace falta doler, aunque sí puede resultar raro. Muchas matronas enseñan a las madres a “palparse” con cariño, como quien acaricia y descubre al mismo tiempo. No es magia, es información.

Si lo pruebas en casa, hazlo despacio, con respeto, sin intentar “mover nada”. A veces basta con observar cómo reacciona el peque al tocazo puntual. Algunos se enfadan. Otros parece que ríen.

Ecografías y controles médicos

Las ecografías son la forma más precisa de saber la postura del bebé. Y además permiten confirmar que todo va bien. En los controles médicos también se comprueba la posición para anticipar cómo podría evolucionar el parto. Y aunque la palabra técnica a veces asusta, la realidad es que están ahí para acompañar, no para meter miedo.

Curiosamente, la posición puede cambiar incluso después de una ecografía reciente. Sí, los bebés son así: inquietos, particulares, un poco artistas.

Técnicas usadas por matronas y ginecólogos

Además del tacto y las ecografías, existen maniobras específicas para determinar la colocación, como las maniobras de Leopold. Pero no hace falta memorizarlas. Lo importante es entender que los profesionales tienen herramientas para ayudarte a saberlo, y eso ya es mucha tranquilidad.

En algunos hospitales se usa el doppler para escuchar el corazón del bebé y, según dónde se oye más fuerte, se deduce cómo está situado. También hay matronas que utilizan sus manos como si fueran antenas. No sabemos cómo lo hacen exactamente, pero funciona.

Posiciones más comunes del bebé durante el embarazo

Cefálica

La cefálica es la postura clásica: cabeza abajo, pies arriba. Suele ser la más favorable para el parto vaginal y la más frecuente. No siempre se encaja desde el principio, a veces llega tarde, casi en el último momento… como quien aparece en la cena familiar cuando ya ponen los postres.

En esta posición notarás a menudo las patadas más arriba, a la altura de las costillas. Y puede que alguna vez sueltes un pequeño “ay” cuando un pie rebelde decide estirarse demasiado.

Podálica

En la podálica, el bebé está sentado o con los pies hacia abajo. Es menos frecuente pero no necesariamente alarmante. Algunos bebés permanecen así casi hasta el final y luego, sorpresa, se giran solitos.

La podálica puede dar una barriga más alta o más “cuadrada”. Y sí, a veces provoca temas de conversación en la consulta. Entre risas. Entre dudas. Forma parte del camino.

Transversa y otras variantes

La posición transversa significa que el bebé está acostado de lado. También existen variantes oblicuas o mixtas. Suenan raras pero son más habituales de lo que creemos. Lo importante es que suelen cambiar con las semanas.

En los foros de maternidad (que son otra galaxia), hay quien afirma que su bebé “estaba en modo estrella de mar”. Y bueno, no será una definición anatómica correcta, pero todos entendemos la imagen.

¿Qué hacer si el bebé no está colocado para el parto?

Recomendaciones profesionales

Los profesionales suelen esperar hasta un punto razonable del embarazo antes de sugerir medidas activas. Cada cuerpo tiene su ritmo y cada bebé también. La recomendación estrella suele ser: calma. Y mucha paciencia.

Si llega el momento del parto y el peque sigue en una posición que complica la vía vaginal, se valoran otras opciones. No hay una única solución. Ni una única historia válida.

Ejercicios y posturas que pueden ayudar

Existen posturas suaves que se pueden realizar en casa para facilitar que el bebé rote: sentarse sobre una pelota de pilates, caminar a diario, practicar inclinaciones pélvicas, o simplemente dejar que la gravedad haga su parte. Nada es garantizado, aunque muchas madres notan cambios. Y eso ya es algo.

Hay quien prueba yoga prenatal, masaje o incluso natación. Cada elección habla del estilo de vida de cada familia. Algunos ejercicios parecen sacados de una reunión de gatos flexibles, pero funcionan o eso dicen.

¿Cuándo preocuparse y cuándo es normal?

La mayoría de las posiciones “no ideales” son normales durante buena parte del embarazo. No conviene preocuparse antes de tiempo. Si después de la semana 36 el bebé sigue sin girarse, se suele evaluar de forma más específica.

Aun así, cada caso necesita matices. Por lo tanto, si algo te inquieta, pregunta. Y vuelve a preguntar. No existe la duda tonta. Existe la duda que acompaña.

Semana a semana: cómo es habitual que se coloque el bebé antes del nacimiento

A partir del segundo trimestre, los bebés van adoptando posturas variables. Hacia la semana 28 tienden a buscar posiciones más estables. Entre la 32 y la 36, lo más frecuente es que encuentre su colocación final. Y luego toca prepararse para la recta final, donde el bebé puede descender y encajarse en la pelvis.

Algunas tripas bajan mucho, otras apenas se notan. Algunas mujeres sienten alivio para respirar, pero más presión abajo. En fin, la vida misma: se alivia algo, se complica otra cosa.

Preguntas frecuentes de futuras madres

¿Duelen los movimientos cuando el bebé cambia de posición?

En ocasiones sí, duele un poquito. O molesta. O solo hace gracia.

¿Puede girarse en el último momento?

Puede. Ha pasado más veces de las que crees.

¿Es verdad que influye como dormimos?

No exactamente, aunque la postura puede facilitar sensaciones y espacio. Nada absoluto.

¿Los bebés que se mueven poco están quietos por la posición?

A veces sí, otras no. Por eso se mira siempre el patrón de movimiento y no un solo día.

Saber cómo está colocado tu bebé puede ser encantador y tranquilizador al mismo tiempo. Aunque no haga falta obsesionarse. Escucharte, observar tu barriga, sentir los movimientos y acompañarte de profesionales es lo más importante.

Si algo te genera duda, habla con tu matrona o ginecólogo. No esperes. Si todo fluye normal, disfruta de esa etapa casi mágica. Desde La Casa del Peque te acompañamos en ese aprendizaje y, como decimos a menudo, cada bebé tiene su forma de llegar al mundo. Y todas, absolutamente todas, merecen respeto.

Y ahora sí, puedes seguir mirándote la barriga. Nunca se termina de descifrar del todo. Y quizá ese sea el encanto.